Liderazgo, Claridad y aspectos Fundacionales han sido los temas que hemos trabajado en las últimas publicaciones, donde buscamos abordar los principales problemas que hemos visto en las empresas durante sus procesos de transformación. En esta publicación, reflexionaremos sobre la importancia de la velocidad en la que se ejecutan estos cambios, el cuál es otro de los problemas que afectan una transformación.

Lentitud en iniciar – “todavía no estamos listos”

Para muchos responsables de los procesos de transformación, cuando se acerca el momento de iniciar el proceso, aparecen los miedos y temores; una revisión adicional demuestra que existen más riesgos que los que inicialmente se habían considerado. Al mismo tiempo, otros procesos de la organización, como la preparación del presupuesto, el lanzamiento de la campaña de navidad, la negociación con sindicatos o con proveedores aparece como un nuevo foco, y no queremos equivocarnos en esos temas. Adicionalmente, algunas “personas clave” estarán de vacaciones en la partida y eso puede generar problemas…

Estas situaciones son bastante comunes, y detrás de ellas está la incertidumbre de cómo la organización se tomará este proceso. ¿Querrán colaborar? ¿Y si sale mal? ¿podemos reversarlo? ¿estamos realmente tan mal como para cambiar? ¿es realmente tan buena la oportunidad como para arriesgarnos en perseguirla?

En nuestra experiencia, poder plasmar en sencillo la necesidad de cambio (utilizando como ejemplo lo que pasará si no cambiamos), y mostrando el valor más evidente de avanzar (presentado de manera sencilla y creíble, aspirable), es la mejor receta para que todos en la organización puedan avanzar y no postergar. Si la organización ya preparó su planificación para el cambio, de seguro ya tiene estos elementos claros y será necesario recordarlos y/o indicarlos de forma sencilla y clara para poder avanzar.

En realidad, ninguna persona está lista para cambiar, porque no sabe cuál es el punto de llegada. Pero una aspiración clara, líderes que la transmitan de manera adecuada y que inspiren, y una hoja de ruta sencilla ayuda a la organización a iniciar el movimiento hacia el objetivo y a entrenar la capacidad de la organización de enfrentar la incertidumbre con mayor tolerancia y éxito.

Dificultad para abandonar/cambiar cosas/acciones obsoletas

Cuando inician los procesos de cambio y transformación, está implícita la decisión de dejar de hacer algunas cosas que antes hacíamos, y muchas veces dejar/abandonar cosas (edificios, ubicaciones, herramientas, sistemas) y dejar que personas que no funcionarán de manera adecuada en la nueva etapa puedan tomar nuevos caminos.

Cuando se producen contradicciones evidentes, el equipo se da cuenta y deja de creer en el éxito del proceso y disminuye el nivel de confianza sobre el líder y sobre el resultado esperable. Por ejemplo, cuando se define que, para competir en el nuevo contexto de mercado, se debe eliminar el departamento actual de marketing y crear un equipo nuevo de investigación de mercados y analítica de datos, pero luego el líder no aprueba los cambios entonces estamos ante una situación de dificultad de abandonar/cambiar para avanzar. ¿Por qué no se avanza con lo acordado? ¿Por qué no se asume el riesgo? ¿Acaso el líder no estaba convencido? Vuelven las sensaciones de las pérdidas de proceso a sobre ponderarse, como mecanismo de defensa para evitar el riesgo -de que salga mal-.

Definir y compartir los principios de transformación con el equipo ejecutivo y directorio ayudan a evitar estas situaciones que llevan al inmovilismo, y entonces frenan las iniciativas de transformación.